jueves, 27 de diciembre de 2012

Simeone, el lavado de cara del club

      El 23 de diciembre de 2011, tras caer en Copa del Rey ante un equipo menos como el Albacete, Miguel Ángel Gil Marín hacía oficial la destitución de Gregorio Manzano para la llegada en su lugar de Diego Pablo Simeone. Con un pasado rojiblanco y, tras muy pocos años como entrenador, el Cholo se sentaba en el banquillo del Atlético de Madrid para lidiar con un vestuario roto y sin motivaciones, cerrando así el ciclo que nunca quiso abrir.

Simeone en Vélez
      Debutó a la edad de 17 años en su Argentina natal, jugando en el equipo que le había formado, Vélez Sarsfield. Fue el equipo donde se formó como jugador y, pese a que nunca escondió que el equipo del que es hincha es Racing Club de Avellaneda, siempre mostró mucho cariño por el equipo de Buenos Aires. Sólo dos años se mantuvo en el equipo, pues rápidamente le llegaron ofertas de Europa.

      Fue el Pisa italiano, un equipo modesto, el que se hizo con los servicios del jugador argentino. Tras muchas discusiones con su padre, quien no estaba seguro de la marcha de su hijo, el Cholo consiguió convencerle con un ataque de madurez de que Italia, y Pisa concretamente, eran su futuro.

       Entre medias se produjo el hecho soñado por todo futbolista, pero sobre todo por los argentinos: la llamada de la selección absoluta. El histórico Carlos Bilardo le dio la oportunidad de debutar en 1988, en un amistoso en el que la celeste venció por 4-1 a Australia. Después, 105 apariciones más, convirtiéndose en su día en el jugador con más partidos con la selección, y sólo superado después por Roberto Ayala y Javier Zanetti. Con la absoluta disputó 3 mundiales, venció una Copa América y obtuvo la Medalla de Plata en los JJOO de 1996.

       En Italia estuvo otros 3 años, que fueron muy duros pero que le convirtieron en el jugador que hoy es. Pasó de un fútbol más lento y abierto a otro de más lucha y brega, justo ideal para sus características. Simeone enamoró a varios equipos grandes, y cuando lo tenía todo para irse a un club puntero, tomó la decisión más extraña: se fue al Sevilla.

       Y es que en 1992, Maradona, el mejor jugador de fútbol de la historia para muchos, y el único Dios para los argentinos, jugaba sus últimos partidos en Europa con el equipo andaluz. Simeone, cautivado por el Pelusa, no dudó en fichar por el conjunto sevillano.

      Y llegó el Atleti, el equipo de su vida. Con 24 años viajó a la capital para firmar por un club en decadencia durante los últimos 2 años. Allí estuvo 3 años, que fueron todos muy distintos. En el primero, el equipo conoció la cara amarga del fútbol, y a punto estuvieron de bajar a segunda división. Al año siguiente, el cambio de plantilla fue drástico y Simeone fue uno de los pocos jugadores que se mantuvieron en un equipo que 9 meses después ganó la liga y la copa de España. Histórico. Al siguiente año, la Champions League fue un objetivo que se terminó escapando antes de tiempo en un equipo que parecía imparable en competición continental. En 2003, tras su paso por Italia, Simeone volvió para jugar dos años más en el Vicente Calderón.

                 

      1997, la vuelta a Italia como uno de los mejores jugadores del mundo. Inter de Milán primero, y SS Lazio después, vieron como Simeone levantaba 5 títulos en 6 años. Lazio y Atleti fueron sus dos amores, pero siempre decantó su predilección por el equipo madrileño.

       En 2005 volvió a Argentina. Esta vez sí, para jugar en el equipo de su niñez, Racing club. Allí ejerció de jugador-entrenador, empezando también su leyenda en los banquillos. La situación del club no era buena, y el equipo estaba en la zona baja de la tabla, por lo que Simeone presentó su dimisión para no perjudicar al equipo.

      Rápido fue firmado por Estudiantes de la Plata, que también estaba de capa caída. Contra todo pronóstico, El Cholo llevó al equipo a ganar la liga, tras una final extraordinaria ante Boca Juniors al haber terminado el campeonato regular empatado a puntos. River Plate, el más grande de Argentina, puso sus ojos en él y no defraudó, consiguiendo también la liga para ellos. Allí coincidió con Falcao, jugador al que cambió la vida y con el que volvería a coincidir años después. River, a los 2 años, decidió dejar de contar con él para poner a un histórico de la casa, Daniel Passarella, que terminó llevando al equipo a descender de categoría. Mientras, Simeone pasaba sus últimos días como entrenador en Argentina en San Lorenzo de Almagro, en un banquillo imposible de contener.

       En 2011 llegó su periplo por Europa. Un equipo en quiebra como era el Catania, que además estaba plagado de argentinos, le contrató para salvar al equipo del descenso. En 18 partidos, no sólo consiguió salvar al equipo, sino que terminó la liga en mitad de tabla.

       En su vuelta a Racing, el entrenador quiso dejar claro que sólo volvía para ayudar al equipo, pero que una llamada del Atlético de Madrid le haría volar hasta a España. La llamada no se hizo esperar y Simenoe empezó una nueva etapa como entrenador en el equipo de sus amores. Llegó a un equipo que venía de perder innumerables encuentros y lo convirtió, en 7 meses, en un equipo doblemente campeón. Primero de la Europa League -antigua Copa de la Uefa que él ganó con el Inter de Milán- y después de la Supercopa de Europa -que ganó con la SS Lazio- con dos exhibiciones en sendas finales.

File:DiegoBalonVillarreal.jpg
Simeone como entrenador (Foto de Vincreible)
       Ahora, en la nueva temporada, el equipo ha roto todos los registros anteriores y lleva 7 partidos sin encajar un gol en casa, es segundo en liga por detrás del FC Barcelona, tiene el récord propio de puntos, y el récord histórico de victorias seguidas en Europa. Además tiene opciones de luchar por las tres competiciones de forma seria.



No hay comentarios:

Publicar un comentario