2012 supuso la llegada de Diego Pablo "Cholo" Simeone al equipo de su vida, el Atlético de Madrid. El argentino ya había pasado por el equipo de la Ribera del Manzanares en dos ocasiones como jugador, y había proclamado a los mil vientos que su deseo era dirigir algún día al equipo rojiblanco, que le marcó profundamente en su corazón en su etapa de jugador. De su mano llego otro histórico del club, Germán "Mono" Burgos, que defendió la portería del club colchonero durante muchos años para ser ahora el segundo entrenador. Un tándem que traería, a la postre, victorias soñadas por los aficionados. Málaga fue el primer escollo, y La Rosaleda el feudo de batalla. La consigna era no perder. Tras las vacaciones, y apenas con dos entrenamientos, Simeone tenía que reconocer a una plantilla que llevaba un mes sin conocer la victoria en liga.
La conexión técnico-afición fue extraordinaria desde el primer momento, y "Cholo" no paró de alentar a los suyos siendo una y otra vez el centro de atención de la prensa. Un entrenador motivador. El equipo estuvo casi 3 meses sin perder, cosechando, sobre todo, victorias y algún que otro empate. El equipo estaba realizando una ascensión meteórica en la clasificación de la Liga, mientras que en la otra competición en la que seguía con vida, la Europa League, seguía ganando partidos y superando rondas en campos muy difíciles.
| R. Falcao (Foto: Juanca Parce) |
Bajo la consigna de "el esfuerzo no se negocia", primeras palabras de Simeone a su llegada, el equipo sólo perdió 4 partidos de 31 disputados. La misma consigna que trajo consigo la salida de los no implicados, en este caso José Antonio Reyes, uno de los puntales del equipo hasta la llegada del entrenador argentino.
Los meses pasaban y el equipo seguía progresando cimentado en la estrella, el colombiano Radamel Falcao, que sorprendía a propios y extraños con cada exhibición. Mayo fue el mes del éxtasis. La recompensa al trabajo bien hecho. La final de la Europa League ante "papá" Athletic de Bilbao. Y es que el club madrileño nació, allá por 1903 -concretamente un 26 de abril-, como un filial de la entidad vasca a la que se iba a medir en el duelo final.
Duelo que al final no existió, pues más bien fue un monólogo donde "El tigre" Falcao se merendó a los "leones" del Athletic con dos goles para que el brasileño Diego Ribas cerrase la fiesta poco después. En liga, el equipo finalizó 5º, sin poder acceder a Champions League, un torneo que había ganado el Chelsea, que debería jugar otra final contra los rojiblancos para decidir al Supercampeón de Europa.
Y si el Athletic no tuvo opciones de arrebatarle la primera copa, menos pudieron los ingleses, que se llevaron un contundente 4-1 gracias, de nuevo, a la actuación de Falcao, con un triplete demostrando recursos de delantero killer. Neptuno, la fuente donde los colchoneros festejan sus títulos, se tiñó de rojo y blanco en dos días históricos para el club, que consiguió 4 títulos europeos en sólo 3 años, algo al alcance de muy pocos.
Vacaciones, recarga de pilas, fichajes, Diego Costa, Raúl García, Salvio, Óliver Torres.... Eso fue lo que sucedió durante el verano. Después, Los Ángeles de San Rafael, y el equipo ya estaba a tope. Un empate en el debut ante el Levante y acto seguido, 13 partidos consecutivos ganados. Otra vez historia.
Ahora, el año se cierra con un equipo que tiene la segunda mejor racha de la historia de la liga española en cuanto a puntos, sólo superado por el F.C Barcelona, que está en lo más alto de la tabla clasificatoria, rompiendo todos los registros.
No hay comentarios:
Publicar un comentario